Perros en restaurantes: Protocolo de etiqueta para no pasar vergüenza

La escena es idílica en tu cabeza: estás sentado en una terraza de moda, tomando un café con amigos, y tu perro descansa plácidamente a tus pies, ignorando al mundo. La gente pasa y dice «qué educado».

La realidad, a veces, es distinta: tu perro se enreda con la correa en la pata de la mesa, le ladra al mozo cada vez que trae la cuenta o, peor aún, apoya el hocico en la rodilla de la señora de la mesa de al lado pidiendo comida.

Salir con perros en restaurantes (la tendencia Pet Friendly) es un privilegio, pero conlleva una gran responsabilidad. Si tu perro se porta mal, no solo pasás un mal momento vos, sino que predisponés al local a prohibir la entrada de mascotas en el futuro.

Para evitar el papelón y disfrutar de la salida, necesitás un plan de batalla. Aquí tenés el protocolo de etiqueta definitivo para convertir a tu mascota en un caballero (o una dama) de la gastronomía.

La Regla de Oro: El Cansancio Previo

Nunca, bajo ninguna circunstancia, lleves a un perro con energía acumulada a un lugar donde tiene que estar quieto por dos horas.

El éxito de llevar perros en restaurantes empieza una hora antes. Tu perro debe haber tenido un paseo largo, haber olfateado y haber hecho sus necesidades antes de llegar al local. Un perro cansado es un perro bueno. Si llega con la batería al 100%, será imposible que se quede quieto.

El «Kit Restaurante»: Llevá su propia vianda

Vos vas a comer cosas ricas. Él va a oler cosas ricas. Pretender que se quede mirando el techo es tortura.

Tenés que llevarle una actividad pasiva. El «Kit Restaurante» debe incluir:

  • Una manta propia: Marca su lugar («Place»). El piso de los bares suele estar frío o sucio.
  • Un mordillo de larga duración: Un hueso de nylon, una oreja deshidratada o un juguete relleno congelado.
  • Agua: Llevá tu propio bebedero portátil. No esperes a que el mozo te traiga un pote (a veces no tienen).

Dato clave: El juguete debe ser SILENCIOSO. Nada de pelotas que hacen «cuic-cuic». Eso enloquece a los otros comensales.

Comandos Básicos: «Echado» y «Quieto»

No necesitás que tu perro sepa hacer trucos de circo, pero sí necesita dominar el comando «Echado» (Down).

El perro no debe estar sentado (posición de alerta), debe estar echado (posición de relax). Lo ideal es que se ubique debajo de la mesa o pegado a la pared, lejos del pasillo de circulación de los mozos. Así evitás que lo pisen o que se asuste con las bandejas.

El error fatal: Dar comida de tu plato

Este es el pecado capital de los perros en restaurantes. Si le das un borde de tu pizza o un pedacito de pan «para que no moleste», acabás de enseñarle que:

  1. La comida en la mesa es accesible.
  2. Si pide o llora, recibe premio.

Una vez que cruzas esa línea, tu perro empezará a mendigar (begging) no solo en tu mesa, sino en las mesas vecinas. La regla es estricta: mientras los humanos comen, el perro ignora la mesa. Si querés premiarlo, dale uno de sus snacks caseros en SU manta, nunca desde tu plato.

Ubicación Estratégica

Cuando llegues al local, no te sientes en la mesa del medio del salón.

  • Buscá una mesa en un rincón o contra una pared.
  • Asegurate de que tu perro quede del lado «interno» (protegido) y no del lado del pasillo.
  • Alejate de la puerta de la cocina (demasiado ruido y olor).

Plan de Escape de Emergencia

A veces, simplemente no es su día. Puede que haya otro perro que le cae mal, que haya mucho ruido o que esté irritable.

Si tu perro empieza a ladrar y no podés calmarlo en 30 segundos, el protocolo de etiqueta dicta una sola cosa: pedí la cuenta y retirate, o pedí la comida para llevar.

Quedarse peleando con el perro o dejando que ladre arruina la experiencia de todos. Retirarse a tiempo es una victoria de educación.

Conclusión: Práctica progresiva

No lleves a tu perro a una cena de gala de 3 horas la primera vez. Empezá con un café rápido de 20 minutos en una vereda tranquila.

Con paciencia y el «Kit Restaurante» adecuado, tu perro aprenderá que ir a comer afuera significa simplemente echarse a dormir una siesta a los pies de su humano favorito.

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