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Estás en la veterinaria y el doctor te hace la pregunta del millón: «¿Cuándo lo vamos a castrar?». En ese momento, te invade el miedo. Mirás a tu perro, que está feliz y sano, y pensás: «¿Por qué voy a someterlo a una cirugía si no está enfermo?», «¿Y si le cambia la personalidad?», «¿Y si engorda y no puede correr más?».
La decisión de la castración en perros (o esterilización) es una de las más difíciles emocionalmente para los dueños. Hay una mezcla de culpa («le estoy quitando su naturaleza») y temor quirúrgico.
Sin embargo, las estadísticas oncológicas son contundentes: las hembras no castradas tienen un riesgo altísimo de tumores mamarios y piometra (infección uterina mortal), y los machos enteros sufren frecuentemente de problemas de próstata en la vejez.
En esta guía definitiva, vamos a separar la ciencia de la leyenda urbana. Analizaremos los 7 mitos más peligrosos sobre la castración en perros, hablaremos del momento ideal para hacerlo (¿antes o después del celo?) y te contaré cómo cuidarlos para que el postoperatorio sea un trámite.

Mito 1: «Si lo castro, se va a volver tonto o aburrido»
Falso. La personalidad de tu perro reside en su cerebro, no en sus testículos u ovarios. La castración en perros elimina las hormonas sexuales (testosterona y estrógenos), lo que significa que tu perro dejará de tener interés en:
- Escaparse para buscar hembras.
- Marcar territorio con orina en cada esquina de la casa.
- Montar almohadones o piernas de visitas.
Pero sus ganas de jugar, su inteligencia y su amor por vos se mantienen intactos. Simplemente, le quitás la ansiedad sexual constante, permitiéndole estar más relajado y enfocado en disfrutar la vida (y sus juguetes).
Mito 2: «Las hembras tienen que tener una cría antes de operar»
Falso y Peligroso. Este es uno de los mitos más antiguos y dañinos. No existe ninguna evidencia científica que diga que una perra necesita ser madre para «completar su desarrollo» emocional o físico. Al contrario, cada celo que pasa aumenta el riesgo de cáncer de mama.
- Si la castración en perros hembra se realiza antes del primer celo, el riesgo de cáncer de mama se reduce a casi 0,5%.
- Después del primer celo, sube al 8%.
- Después del segundo, al 26%.
Esperar a que tenga cría solo expone a tu perra a los riesgos del parto y contribuye a la superpoblación de cachorros que no encuentran hogar.
Verdad 1: La castración cambia el metabolismo (Obesidad)
Verdadero. Al eliminar las hormonas sexuales, el metabolismo basal del perro baja un 20-30%. Esto significa que quema menos calorías estando quieto. Si seguís dándole la misma cantidad de comida que antes, va a engordar.
Pero la culpa no es de la cirugía, es de la ración. Como explicamos en nuestra guía sobre obesidad en perros, la solución es simple: el día que vuelve de la cirugía, debés reducir su ración un 20% o cambiar a un alimento «Light/Sterilized» y mantener su rutina de ejercicio. Un perro castrado puede ser un atleta si su dueño controla la balanza.
Mito 3: «Se le va a solucionar la agresividad mágicamente»
Depende. Muchos dueños recurren a la castración en perros esperando que un perro agresivo se convierta en un santo. La cirugía reduce la agresividad por competencia sexual (peleas con otros machos por una hembra) y el marcaje territorial.
Pero si tu perro muerde por miedo, por protección de recursos o por falta de socialización (como vimos en el artículo «Mi perro tiene celos»), la operación no va a cambiar nada. La conducta aprendida se trabaja con adiestramiento, no con bisturí.
Verdad 2: Previene enfermedades mortales (Piometra)
Verdadero y Crítico. La piometra es una infección masiva del útero que afecta a 1 de cada 4 perras no castradas mayores de 7 años. El útero se llena de pus y, si no se opera de urgencia, la perra muere por septicemia en horas. La castración en perros hembra (ovariectomía) elimina el útero y los ovarios, por lo tanto, el riesgo de piometra desaparece para siempre. Es un seguro de vida.
En machos, previene el cáncer testicular (obviamente) y reduce drásticamente los problemas de próstata (hiperplasia prostática benigna), que causan dolor y dificultad para orinar en la vejez.
¿Cuál es la edad ideal? El debate del tamaño
Antiguamente se decía «a los 6 meses todos». Hoy, la medicina es más personalizada.
- Razas Pequeñas (menos de 10kg): Se recomienda la castración en perros temprana, alrededor de los 6 meses (antes del primer celo en hembras). No necesitan las hormonas para crecer mucho más.
- Razas Grandes y Gigantes: Se está empezando a recomendar esperar un poco más (12-18 meses) para permitir que las hormonas sexuales ayuden al cierre completo de los cartílagos de crecimiento y protejan las articulaciones. Consultalo con tu veterinario de confianza.
El miedo a la anestesia y el dolor
La cirugía de castración en perros es el procedimiento más rutinario en cualquier clínica.
- En machos: Es mínimamente invasiva. No se entra a la cavidad abdominal. La recuperación es rapidísima (24-48 hs).
- En hembras: Es una cirugía abdominal, pero con las técnicas modernas, la incisión es mínima.
Para perder el miedo, exigí siempre los estudios pre-quirúrgicos (análisis de sangre y electro). Si el corazón y los riñones están bien, el riesgo anestésico es bajísimo. Además, hoy se usan protocolos de manejo del dolor multimodal: tu perro se va a casa con analgésicos y no debería sufrir dolor en absoluto.
Conclusión: Un acto de responsabilidad
La castración en perros no es mutilación, es prevención. Es decidir que preferís que tu perro viva más años sin riesgo de cáncer, aunque eso signifique cuidarle la dieta para que no engorde.
Es una decisión de equipo: vos, tu pareja y el veterinario. Hacelo por su salud futura, no por comodidad.




