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Abrís la puerta de tu departamento después de un largo día de trabajo y lo ves: el almohadón del sofá explotado, basura desparramada por el pasillo y una nota del vecino debajo de la puerta quejándose de los ladridos. Tu perro te recibe saltando como loco, jadeando, casi desesperado.
Muchos dueños interpretan esto como «venganza» o «rencor» por haberlos dejado solos. Pero la realidad es mucho más triste: tu perro no está enojado, está sufriendo un ataque de pánico.
Esto se llama ansiedad por separación y es una de las principales causas de abandono y problemas de convivencia en las ciudades.
La vuelta a la presencialidad en las oficinas ha disparado los casos. Perros que se acostumbraron a tener a sus dueños en casa 24/7 durante el home office, ahora no saben gestionar la soledad. Si sentís que sos prisionero en tu propia casa porque no podés salir ni a comprar el pan sin que haya drama, este artículo es para vos.
Hoy vamos a ver cómo tratar la ansiedad por separación paso a paso, para que recuperar tu libertad no signifique destruir la salud mental de tu mascota.

¿Qué es realmente la ansiedad por separación?
Antes de retarlo por comerse el control remoto, tenés que entender qué pasa en su cerebro. Los perros son animales gregarios (de manada). En la naturaleza, quedarse solo significa peligro de muerte.
La ansiedad por separación es una respuesta emocional de miedo intenso ante la ausencia de su figura de apego (vos). Los síntomas clásicos no son «travesuras», son gritos de auxilio:
- Destrucción: Rascar puertas y ventanas (intentando «escapar» para buscarte).
- Vocalización excesiva: Ladridos monótonos o aullidos durante horas.
- Eliminación inadecuada: Hacer pis o caca adentro, incluso si ya está educado.
- Hipersalivación: Encontrar charcos de baba cerca de la puerta de entrada.
Si identificás esto, el castigo está prohibido. Retarlo al llegar solo aumenta su estrés y empeora la ansiedad por separación, porque ahora no solo te vas, sino que cuando volvés, sos una amenaza impredecible.
El error número 1: La despedida dramática
Los humanos somos emocionales. Nos da culpa irnos. Entonces, antes de salir, abrazamos al perro, le damos besos, le decimos con voz triste: «Ay, chiquito, portate bien, mamá vuelve pronto, no llores».
¡Error garrafal! Al hacer esto, le estás anticipando que algo «grande» y «malo» va a pasar. Estás cargando de tensión el momento de la salida.
La técnica de la «Salida Fría»
Para curar la ansiedad por separación, debés volverte aburrido.
- Al salir: Ignoralo totalmente 15 minutos antes de cruzar la puerta. Ni una palabra, ni una mirada. Simplemente agarrá tus cosas y andate.
- Al llegar: Esto es lo más difícil. Tu perro te va a recibir saltando. Ignoralo. No lo toques ni le hables hasta que se calme. Recién cuando tenga las cuatro patas en el piso y esté tranquilo, lo llamás y lo saludás suavemente.
Esto le enseña que tu salida y tu llegada son «no-eventos», cosas irrelevantes que no merecen su preocupación.
Desensibilización de los «Gatillos de Salida»
Tu perro sabe que te vas mucho antes de que abras la puerta. Él observa tu ritual: agarrar las llaves, ponerte las zapatillas, ponerte el perfume o agarrar la mochila. Esos sonidos son «gatillos» que disparan su ansiedad por separación incluso antes de que te vayas.
El ejercicio para romper esto se llama desensibilización:
- Agarrá las llaves (hacé que suenen).
- Sentate en el sofá y mirá la tele. No te vayas.
- Ponete las zapatillas.
- Andá a la cocina y hacete un café. No te vayas.
- Ponete la campera.
- Sentate a leer un libro.
Hacé esto varias veces al día sin salir de casa. El objetivo es que el perro deje de asociar el ruido de las llaves con el «abandono». Cuando logres agarrar las llaves y que tu perro ni levante la cabeza de su cama, habrás ganado una gran batalla.
Enriquecimiento ambiental: La clave del aburrimiento
Una mente ocupada no tiene tiempo para entrar en pánico. Si dejás a tu perro solo en un departamento vacío y silencioso, su foco estará 100% en tu ausencia.
Para combatir la ansiedad por separación, la salida debe asociarse con algo positivo.
- El Rey Kong: El juguete Kong (de goma ultra resistente) relleno de comida húmeda y congelado es la mejor herramienta. Dáselo justo antes de salir.
- La regla: «Cosas ricas pasan cuando vos no estás». Si el perro aprende que tu salida significa que aparece su juguete favorito con comida, empezará a esperar ese momento con ganas en lugar de miedo.
Si leíste nuestro artículo sobre juegos para días de lluvia (Link Interno sugerido: Link para o artigo de chuva), sabrás que cansar la mente es vital. Un perro cansado duerme; un perro aburrido se angustia.
Rutina progresiva: El «Falso Abandono»
No podés pasar de estar 24 horas con él a irte 9 horas de golpe. El tratamiento de la ansiedad por separación requiere progresividad.
Si tenés un fin de semana libre, practicá las «mini-salidas»:
- Salí al palier y cerrá la puerta. Esperá 10 segundos. Volvé a entrar (sin saludar).
- Si no lloró, repetilo esperando 1 minuto.
- Aumentá a 5 minutos (bajá a buscar el correo).
- Aumentá a 20 minutos (andá al supermercado).
Si el perro llora o ladra, fuiste muy rápido. Volvé al paso anterior. La idea es que nunca llegue al umbral de pánico.
Tecnología y Ruido Blanco
El silencio total del departamento puede ser agobiante. Cualquier ruido del pasillo o del ascensor pone al perro en alerta esperando que seas vos.
- Ruido Blanco: Dejá la radio prendida, una playlist de Spotify de «Calming Dog Music» o la tele bajita. Esto enmascara los ruidos externos y le hace compañía.
- Cámaras: Hoy en día, una camarita wifi es barata. Te permite monitorear desde el celular si tu perro está durmiendo o si está teniendo un episodio de ansiedad por separación. Esto te da paz mental a vos también (porque la ansiedad del dueño se contagia al perro).
Conclusión
Volver al trabajo o recuperar tu vida social no tiene por qué ser traumático para tu mascota. La ansiedad por separación se cura, pero no con magia, sino con paciencia, rutina y cambios en tu propio comportamiento.
Dejá de hacer «fiesta» cuando llegás, empezá a desensibilizar las llaves hoy mismo y comprale un buen juguete interactivo. Tu sofá, tus vecinos y, sobre todo, tu perro, te lo van a agradecer.
¿Tu perro sufre cuando te vas? ¿Qué truco te funcionó mejor? ¡Compartilo en los comentarios para ayudar a otros dueños desesperados!




