Mi perro tiene celos de mi pareja: Qué hacer y cómo corregirlo

Estás en el sofá mirando una serie, tu pareja se acerca para darte un abrazo o un beso y, de repente, escuchás un gruñido bajo. Mirás a tu perro, que se interpone físicamente entre los dos, mostrando los dientes o ladrando.

Al principio puede parecer «gracioso» o «tierno» que te cuide tanto. Pero cuando la situación escala y el perro intenta morder a tu novio/a o no deja que nadie se te acerque, la convivencia se vuelve un infierno. Muchas parejas terminan discutiendo por culpa del perro: «Es él o yo».

Si alguna vez pensaste «mi perro tiene celos», tenés razón, pero no son celos románticos como los humanos. Es algo más instintivo: protección de recursos. Para tu perro, VOS sos el recurso más valioso (comida, seguridad, mimos) y no quiere compartirte.

En este artículo, vamos a desactivar esta bomba de tiempo. Aprenderemos a cambiar la dinámica para que tu perro ame a tu pareja tanto como a vos.

El Triángulo Amoroso: ¿Por qué lo hace?

Los perros son animales jerárquicos y de rutina. Si vivías solo con él y de repente llega una pareja a vivir (o a quedarse), el perro siente que su posición y su acceso a vos están amenazados.

El perro no «odia» a tu pareja. Lo que odia es que esa persona le roba tu atención. Si cada vez que tu pareja aparece, vos dejás de acariciar al perro, la asociación es negativa: «Pareja = Pierdo mimos».

Estrategia 1: Cambiar el proveedor de recursos

Generalmente, el «dueño favorito» es quien le da de comer y lo pasea. El «intruso» (la pareja) es solo un mueble que molesta.

Para solucionar esto, tu pareja debe convertirse en la fuente de todo lo bueno.

  • La Comida: A partir de hoy, quien pone el plato de comida es tu pareja. Vos no.
  • El Paseo: Si es posible, que tu pareja tome la correa durante el paseo. Como vimos en el artículo sobre paseadores y vínculo, quien controla el paseo controla la relación.
  • Juego: Si el perro quiere jugar, que sea tu pareja quien tire la pelota.

En pocos días, el perro cambiará el chip: «Epa, cuando esta persona está cerca, pasan cosas geniales».

Estrategia 2: Asociación Positiva en el contacto

Tenés que re-programar el cerebro del perro para que disfrute verlos juntos.

El Ejercicio:

  1. Sentate con tu pareja en el sofá.
  2. Tené premios muy ricos a mano.
  3. Que tu pareja te abrace o te toque la mano.
  4. Inmediatamente, dale un premio al perro (dáselo vos o tu pareja).
  5. Sepárense y dejen de darle premios.

Repetilo. El perro empezará a pensar: «¡Quiero que se abracen porque eso significa salchicha!».

Estrategia 3: Tolerancia Cero en el Sofá

El lugar físico importa. Si el perro está subido al sofá o a la cama (lugares de privilegio) y gruñe cuando tu pareja se acerca, está defendiendo el territorio.

La Regla de Oro: Si gruñe, se baja. Inmediatamente.

No le pegues ni le grites. Simplemente decí un «¡NO!» firme y bajalo al piso (o mandalo a su cama). Pierde el privilegio de estar cómodo. Debe entender que la agresión hacia un miembro de la familia resulta en la pérdida de su lugar VIP.

¿Castración? ¿Ayuda?

Si tenés un macho que marca territorio o se muestra muy dominante con otros hombres, la testosterona puede estar jugando en contra.

Como explicamos en nuestra guía sobre castración y comportamiento, la cirugía reduce el impulso de competencia y territorialidad, lo que ayuda (y mucho) a bajar la intensidad del conflicto, aunque no reemplaza el adiestramiento.

Conclusión: Equipo de tres

Decir «mi perro tiene celos» es el primer paso, pero no te quedes en la anécdota.

Tu pareja debe involucrarse activamente en la rutina del perro. No permitas que el perro te «secuestre». Con límites claros y mucha comida rica de por medio, pueden pasar de ser un triángulo conflictivo a una manada feliz de tres.

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