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Salís a dar una vuelta manzana y te das cuenta de que te olvidaste la llave. O peor, tu perro hace sus necesidades, metés la mano en el bolsillo y… pánico. No hay bolsas. Mirás a los costados, rogando que nadie te haya visto, mientras sentís la vergüenza subir por la espalda.
Pasear al perro en la ciudad no es una expedición al Everest, pero tampoco podés salir con las manos vacías. Muchos dueños cometen uno de dos errores: o salen sin nada (y terminan multados o sucios) o salen cargados con mochilas pesadas llenas de cosas que no usan.
En este artículo de nuestra serie Rutina Urbana, vamos a armar el kit de paseo para perros definitivo y minimalista. Te voy a contar qué es lo esencial para evitar multas, por qué la riñonera es el accesorio de moda que necesitás y el ítem polémico que siempre debés tener a mano (aunque tu perro sea un santo).

El Esencial Minimalista: Menos es más
El objetivo es tener las manos libres para manejar la correa (y el celular, seamos honestos). Tu kit básico debe caber en una mano o en un bolsillo grande.
1. Bolsas (La regla del «Uno más»)
Nunca salgas con una sola bolsa suelta. La Ley de Murphy dice que si llevás una, tu perro hará dos veces. Llevá el rollo entero en un porta-bolsas enganchado a la correa o, mejor aún, sacá 3 bolsas antes de salir y guardalas en tu riñonera. Es la herramienta número uno para la convivencia urbana.
2. Hidratación Inteligente
En verano, el asfalto refleja el calor. No necesitás cargar una botella de 2 litros. Existen botellas portátiles con bebedero rebatible (tipo cuchara) que ocupan poco espacio. Si el paseo dura más de 20 minutos, ofrecer agua es obligatorio.
3. Higiene para el Humano
Esto es algo que la pandemia nos enseñó y deberíamos mantener. Después de juntar lo que tu perro dejó en el pasto, tus manos no están limpias, aunque hayas usado bolsa. Un frasquito mini de alcohol en gel colgado de la correa es un salvavidas si después querés parar a tomar un café.
El ítem polémico: ¿Por qué llevar bozal?
«Mi perro es buenísimo, no muerde». Esa es la frase más peligrosa del parque. Aunque tu perro sea un ángel, llevar un bozal tipo canasta (Baskerville) en el bolso es una medida de seguridad Smart por dos razones:
- Transporte y Leyes: Si tenés una emergencia y tenés que subir a un taxi, Uber o transporte público, muchos choferes te exigirán que el perro tenga bozal. Si no lo tenés, te quedás a pata.
- Emergencias Médicas: Si tu perro se corta una pata o lo atropellan (dios no quiera), el dolor puede hacer que muerda por reflejo al intentar ayudarlo. Tener el bozal a mano te permite curarlo sin riesgos.
La «Riñonera» (Cangurera): El mejor amigo del dueño
Olvidate de llevar cosas en los bolsillos del pantalón (se caen al agacharte) o en una mochila (te da calor en la espalda). La riñonera cruzada al pecho o a la cintura es la solución definitiva.
Qué buscar en una riñonera de paseo:
- Bolsillo frontal lavable: Para poner premios húmedos (salchicha, queso) sin ensuciar todo.
- Gancho para llaves: Para no perderlas en el pasto.
- Espacio para el celular: Protegido de posibles babas.
Además, si estás entrenando comandos o preparándote para llevar a tu perro a comer afuera, en la riñonera podés guardar ese hueso recreativo o juguete silencioso del que hablamos en nuestro artículo sobre protocolo de etiqueta en restaurantes.
Conclusión: Siempre listo, pero liviano
Armar un buen kit de paseo para perros te da paz mental. Sabés que si pasa algo (sed, suciedad, urgencia), tenés la herramienta para solucionarlo ahí mismo.
Dejá una riñonera siempre armada colgada junto a la correa en la entrada de casa. Así, salir a pasear deja de ser un operativo logístico y vuelve a ser lo que debe ser: el mejor momento del día.




