Luxación de rótula en perros: Signos de alerta, grados y prevención en casa

Estás paseando tranquilamente por la plaza y, de repente, tu perro da un pequeño grito, levanta la pata trasera y sigue caminando en tres patas haciendo «saltitos». Vos te asustás, pero a los cinco pasos, apoya la pata de nuevo y sigue corriendo como si nada hubiera pasado.

Muchos dueños normalizan esta escena. Piensan: «Debe haber pisado una espina» o «Es mañoso». Lamento decirte que no es una maña. Ese «saltito» es el signo clásico de una falla mecánica en la rodilla llamada luxación de rótula en perros.

Si tenés un Caniche, un Yorkshire, un Chihuahua, un Bulldog Francés o un Jack Russell, tenés que leer esto con atención. Estas razas tienen una predisposición genética altísima a sufrir este problema. Lo que empieza como una molestia ocasional puede terminar en una artrosis severa que le impida caminar en su vejez.

En esta guía completa, vamos a desarmar el mito de que «es normal en los chiquitos», analizaremos los grados de gravedad y, lo más importante, te enseñaré cómo adaptar tu casa (escaleras y rampas) para salvar las rodillas de tu mejor amigo.

Perro pequeño usando rampa para subir al sofá y prevenir luxación de rótula

¿Qué es exactamente la luxación de rótula?

Para entender la luxación de rótula en perros, imaginá la rodilla como una polea. El fémur (hueso del muslo) tiene un surco o canaleta en la punta. La rótula (ese hueso redondo pequeño) debería deslizarse suavemente hacia arriba y hacia abajo dentro de esa canaleta cada vez que el perro flexiona la pata.

En muchos perros de raza pequeña, ocurre un defecto de fábrica:

  1. La canaleta es muy playa (poco profunda).
  2. Los ligamentos están mal alineados.

Entonces, cuando el perro corre o salta, la rótula se «descarrila». Se sale de su lugar (se luxa) hacia adentro o hacia afuera de la pierna. Ese momento en que se sale es cuando el perro levanta la pata y da el saltito. Cuando estira la pierna, la rótula vuelve a encajar (hace «clack») y el perro vuelve a caminar.

Los 4 Grados de gravedad: ¿Cuándo preocuparse?

No todas las luxaciones son iguales. Los traumatólogos veterinarios clasifican la luxación de rótula en perros en cuatro niveles. Saber en cuál está tu mascota es vital para decidir el tratamiento.

  • Grado 1: La rótula está en su lugar la mayor parte del tiempo. Solo se sale si el veterinario la empuja con la mano, y vuelve sola inmediatamente. El perro casi no muestra síntomas.
  • Grado 2: Es el más común. La rótula se sale sola cuando el perro camina o se agita, y vuelve a entrar sola. Aquí es donde ves los famosos «saltitos» intermitentes. Ya empieza a haber daño en el cartílago.
  • Grado 3: La rótula está fuera de lugar (luxada) la mayor parte del tiempo. Se puede volver a poner en su lugar con la mano, pero se vuelve a salir enseguida. El perro puede empezar a caminar con las patas arqueadas (como «chueco») y perder masa muscular.
  • Grado 4: El estadio final y más grave. La rótula está permanentemente luxada y no se puede volver a poner en su lugar ni siquiera haciendo fuerza. La pierna está deformada y el perro casi no la usa. Es muy doloroso y discapacitante.

Si detectás signos de luxación de rótula en perros en grado 1 o 2, estás a tiempo de prevenir que avance. Si llegás al grado 4, la única solución suele ser una cirugía muy compleja.

El peligro de los saltos: Sillones y Camas

Acá entra el factor ambiental. Si tu perro tiene una predisposición genética (canaleta playa), cada salto que da es una ruleta rusa para sus rodillas.

El impacto de saltar desde una cama alta (60 cm) al piso para un perro de 3 kilos es brutal. Multiplicá eso por 10 veces al día, durante 5 años. Estás acelerando el desgaste de la articulación y favoreciendo la luxación de rótula en perros.

La solución decorativa: Rampas y Escaleras

No tenés que prohibirle subir al sofá, tenés que cambiar el método de acceso. Incorporar rampas o escaleras para mascotas no es un lujo, es una inversión en salud (mucho más barata que una cirugía traumatológica).

  • Rampas: Ideales para perros que ya tienen dolor o son muy viejitos (Dachshunds o perros con problemas de columna). Deben tener superficie antideslizante.
  • Escaleras: Funcionan bien para perros jóvenes y ágiles.
  • El entrenamiento: No sirve comprarla y dejarla ahí. Tenés que enseñarle a usarla con premios (refuerzo positivo), bloqueando el salto directo hasta que se acostumbre a subir y bajar «civilizadamente».

El peso importa: La física no perdona

Si la rodilla ya está inestable, agregarle peso extra es echar nafta al fuego. La obesidad es el enemigo número uno de las articulaciones.

Un perro con luxación de rótula en perros debe mantenerse «flaco». Si no sentís sus costillas al tacto suave, está excedido. Cada gramo extra que carga es fuerza que debe soportar esa rótula inestable. En nuestro próximo artículo sobre obesidad invisible (Link Interno sugerido: Linkar para o futuro artigo #4 de Obesidade), profundizaremos en cómo ponerlo a dieta sin que pase hambre, pero grabate esto: mantenerlo delgado es el mejor analgésico natural.

Tratamiento: ¿Cirugía o Conservador?

Esta es la pregunta del millón en el consultorio. «Doctor, ¿lo tengo que operar?»

Depende del grado y del dolor.

  • Tratamiento Conservador (Sin cirugía): Se usa generalmente en Grados 1 y algunos Grados 2 sin dolor constante. Consiste en:
    1. Control estricto de peso.
    2. Fortalecimiento muscular (fisioterapia).
    3. Suplementación con condroprotectores.
  • Cirugía: Se indica cuando hay dolor frecuente, cuando el grado es 3 o 4, o cuando la luxación de rótula en perros está rompiendo el ligamento cruzado anterior (una complicación muy común). La cirugía busca profundizar el surco o realinear el hueso para que la rótula no se salga más.

Suplementación: Colágeno y Glucosamina

Aunque no «curan» la luxación (no pueden arreglar el hueso), los suplementos ayudan a proteger el cartílago que se desgasta por el roce constante. Buscá productos que contengan:

  • Glucosamina y Condroitín Sulfato: Los ladrillos para reparar cartílago.
  • Ácidos Grasos Omega 3: Potente antiinflamatorio natural.
  • Colágeno Tipo II no desnaturalizado (UC-II): La nueva generación de suplementos para artrosis.

Consultá siempre con tu veterinario antes de darle nada, pero empezar temprano (a los 2 o 3 años) en razas predispuestas es una gran estrategia.

Conclusión: No ignores el «saltito»

La luxación de rótula en perros no debe ser ignorada. Ese pequeño salto simpático es tu perro diciéndote «¡Se me salió el hueso!».

Si tenés una raza pequeña:

  1. Evitá los saltos de altura (poné rampas).
  2. Mantenelo flaco.
  3. Hacé una consulta con un traumatólogo preventivo para saber en qué grado está.

Cuidar sus rodillas hoy es garantizar que pueda correr feliz a tu lado cuando sea un abuelito.

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