Enseñar a hacer pis en el lugar correcto: Guía para balcones y lavaderos

Entrás a tu departamento después de trabajar y, antes de ver a tu perro, lo sentís. Ese olor ácido e inconfundible que te dice que hubo un «accidente». Caminás con cuidado mirando el piso para no pisar un charco sorpresa en el living.

Si vivís en un departamento en Buenos Aires, sabés que tener un «baño de emergencia» adentro es vital. Ya sea porque es un cachorro que todavía no puede bajar a la calle, porque llueve torrencialmente (como vimos en nuestro artículo sobre juegos para días de lluvia) o simplemente porque trabajás muchas horas.

El problema es que muchos dueños cometen errores básicos que confunden al animal. Usan lavandina (que atrae más pis), retan al perro horas después del hecho o llenan la casa de diarios sucios.

Hoy vamos a poner orden. Te voy a explicar cómo enseñar a hacer pis en un lugar delimitado (como el balcón o el lavadero) y qué superficie te conviene más para que tu casa vuelva a oler a limpio.

El gran debate: ¿Pañales, Diarios o Bandeja Sanitaria?

Antes de empezar a entrenar, tenés que definir la «zona de baño». Si cambiás el lugar o el material a cada rato, nunca vas a lograr enseñar a hacer pis con éxito.

1. Papel de Diario (La vieja escuela)

Es barato, pero pésimo para la higiene. La tinta mancha el piso, no absorbe bien el olor y se rompe cuando el perro lo pisa mojado. Además, estéticamente es horrible tener diarios tirados en la cocina.

2. Paños Higiénicos (Empapadores)

Son la evolución del diario. Tienen un gel absorbente (como los pañales de bebé) que neutraliza el olor y fija el líquido.

  • Ventaja: Muy higiénicos.
  • Desventaja: Algunos perros juegan con ellos y los destrozan.

3. Bandeja Sanitaria (Césped sintético)

Es una estructura plástica con pasto artificial y una bandeja colectora abajo.

  • Ventaja: Es lo más parecido a la calle. Ayuda a enseñar a hacer pis en pasto real a futuro.
  • Desventaja: Hay que lavarlo todos los días para que no junte olor a amoníaco.

Veredicto: Para balcones y lavaderos, la Bandeja Sanitaria o el soporte plástico para Paños Higiénicos son las mejores opciones para evitar que el líquido toque tu piso.

El error químico: Por qué la lavandina es tu enemiga

Estás intentando enseñar a hacer pis afuera, pero tu perro sigue yendo a ese rincón de la alfombra. Vos limpiás con lavandina (cloro) para desinfectar. Al rato, el perro vuelve a hacer pis en el mismo lugar. ¿Por qué?

Porque la lavandina contiene amoníaco, el mismo componente que tiene la orina. Para el olfato del perro, limpiar con lavandina es como poner un cartel de neón que dice: «Aquí hay olor a pis, reforzá la marca».

La Solución: Usá limpiadores enzimáticos. Estos productos «comen» las partículas biológicas del olor. Si no conseguís uno en el pet shop, una mezcla casera de vinagre blanco y agua (50/50) funciona mucho mejor que el cloro para neutralizar el olor y no invitarlo a reincidir.

El método infalible para enseñar a hacer pis

El secreto no es el castigo, es la anticipación. Un perro (especialmente un cachorro) tiene ganas fisiológicas en momentos predecibles:

  1. Al despertarse.
  2. Después de comer o tomar mucha agua.
  3. Después de una sesión de juego intenso.

Paso a paso:

  1. Vigilancia: En esos momentos clave, no le saques los ojos de encima.
  2. La señal: Cuando veas que empieza a olfatear el piso en círculos, ¡acción!
  3. Transporte: Alzalo inmediatamente (sin gritar) y llevalo a la zona permitida (el paño o la bandeja del balcón).
  4. La Espera: Quedate ahí con él. No le hables. Esperá.
  5. La Fiesta: En el segundo exacto en que termina de hacer pis, decí «¡Muy bien!» y dale un premio riquísimo.

Si repetís esto, el perro entenderá la ecuación: «Hacer pis en las baldosas del balcón = Comida rica. Hacer pis en la alfombra = Nada».

Qué hacer si encontrás un «regalo» y no lo viste hacerlo

Este es el error más común que arruina el proceso de enseñar a hacer pis. Llegás a casa y encontrás un charco que se hizo hace dos horas. Te enojás, agarrás al perro y le refregás el hocico (¡nunca hagas esto!) o le gritás señalando el charco.

El perro no tiene capacidad de asociar tu enojo presente con una acción del pasado. Solo piensa: «Mi dueño llegó loco y agresivo. Me da miedo». Resultado: La próxima vez, hará pis escondido detrás del sofá para que no lo veas.

Si no lo pescaste in fraganti (en el acto), no hagas nada. Limpiá el desastre cuando él no te vea y prometete vigilar mejor la próxima vez.

Conclusión

Lograr que tu mascota respete las zonas de higiene en un departamento chico es posible, pero requiere paciencia y los productos correctos.

Dejá la lavandina para el baño de humanos, comprá un buen limpiador enzimático y recordá: para enseñar a hacer pis, los premios funcionan mil veces mejor que los gritos.

¿Tenés algún truco para mantener el balcón sin olor? ¡Compartilo en los comentarios para ayudar a otros vecinos!

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