Viajar en Auto con Perro: Guía Anti-Multas y Seguridad 2026

Es una imagen tierna y clásica de las rutas argentinas: un auto pasando con la ventanilla baja y un perro asomando la cabeza, disfrutando del viento. Sin embargo, para los expertos en seguridad vial, esta imagen no es tierna; es una bomba de tiempo.

Muchos conductores desconocen que viajar en auto con perro sin la sujeción adecuada no solo es motivo de multas severas en provincias como Córdoba o Buenos Aires, sino que representa un peligro mortal.

Hablemos de física básica antes de hablar de leyes: en un impacto a 60 km/h, un perro de solo 10 kg multiplica su peso por 20 o 30 veces debido a la inercia. Ese animal se convierte en un proyectil de más de 200 kg golpeando contra el parabrisas o, peor aún, contra la nuca del conductor o los acompañantes.

Si estás planeando tus vacaciones o una escapada de fin de semana, necesitás información precisa. En este artículo, vamos a dejar de lado los mitos y nos vamos a centrar en lo que dicen la Ley Nacional de Tránsito y los expertos en seguridad para que tu viaje no termine en una tragedia ni en un dolor de cabeza administrativo.

Viajar en Auto con Perro
Viajar en Auto con Perro

Lo que dice la Ley Nacional de Tránsito (Argentina)

Uno de los grandes problemas en Argentina es la «zona gris» que existe en la interpretación de las normas. Muchos conductores creen que «como no está prohibido explícitamente llevar al perro, entonces puedo llevarlo como quiera». Esto es un error que te puede costar caro en un control de la Policía Caminera.

Para viajar en auto con perro de forma legal, debés entender cómo se aplica la normativa vigente.

El artículo clave y la interpretación de la Policía Caminera

Si bien la Ley Nacional de Tránsito N° 24.449 no tiene un artículo que diga textualmente «prohibido llevar perros», sí es muy clara en su Artículo 48 (inciso q) y en el Artículo 40 (inciso k).

La ley prohíbe transportar cualquier carga o elemento que perturbe la visibilidad, afecte a la aerodinámica o comprometa la seguridad. Además, exige que todos los ocupantes usen correajes de seguridad.

Sin embargo, normativas locales más específicas, como la Ley 2.148 de la Ciudad de Buenos Aires (Código de Tránsito y Transporte), son taxativas: está prohibido transportar animales en los asientos delanteros y deben ir siempre sujetos en el asiento trasero.

La Policía Caminera (especialmente en provincias estrictas como Córdoba o Entre Ríos) interpreta al animal suelto como un «objeto no asegurado» que puede interferir con la maniobrabilidad del conductor. Si el perro salta al asiento de adelante, es motivo suficiente para detenerte, labrar un acta y, en algunos casos, impedirte continuar el viaje hasta que subsanes la falta.

¿Es motivo de multa?

Sí, absolutamente. Dependiendo de la jurisdicción (Provincia de Buenos Aires, CABA, Córdoba, Santa Fe), la infracción puede catalogarse como «conducción peligrosa» o «transporte de carga sin asegurar».

El valor de las multas se mide en Unidades Fijas (UF), que están atadas al precio del litro de nafta de mayor octanaje. Esto significa que el costo de la multa aumenta constantemente. Arriesgarse a una multa de cientos de miles de pesos por no comprar un cinturón de seguridad que cuesta una fracción de ese valor es una decisión financiera pésima para cualquier conductor práctico.

Seguridad física: ¿Cinturón o Canil para perros de menos de 10kg?

Una vez resuelto el tema legal, pasamos a lo técnico. El objetivo no es solo evitar la boleta, sino asegurar que, ante una frenada brusca, tu perro sobreviva y no lastime a nadie.

Para perros pequeños (menos de 10 o 15 kg), existen dos opciones principales. Analicemos cuál es la mejor para viajar en auto con perro de forma segura.

El cinturón de seguridad: Lo mínimo indispensable

Es la opción más económica y popular. Se trata de una correa corta que tiene un gancho mosquetón en un extremo y la hebilla universal de cinturón de seguridad en el otro.

La Regla de Oro: JAMÁS conectes el cinturón de seguridad al collar del cuello. Si frenás de golpe, el cinturón se traba y el perro sigue por inercia. Si está atado del cuello, el resultado suele ser una fractura cervical, asfixia o muerte instantánea.

El cinturón de seguridad siempre debe ir conectado a un pretal o arnés de cuerpo entero. Esto distribuye la fuerza del impacto en el pecho y la caja torácica del animal (sus partes más fuertes), minimizando las lesiones.

  • Ventaja: Económico y fácil de guardar.
  • Desventaja: El perro todavía tiene cierto rango de movimiento y, en un vuelco, puede golpear contra las puertas o el techo.

El canil (transportadora): La opción más segura

Los tests de impacto (crash tests) realizados por organismos de seguridad vial internacionales coinciden: para perros pequeños y gatos, la caja transportadora (canil) rígida es el método más seguro.

Pero atención: no se coloca en cualquier lado. El error común es poner el canil sobre el asiento trasero atado con el cinturón. En un impacto fuerte, el plástico puede ceder o el cinturón no sujetarlo bien, y la caja sale volando.

La ubicación correcta: El canil debe ir en el piso del vehículo, encajado entre el respaldo del asiento delantero y el asiento trasero. Esta posición crea una «cápsula de supervivencia». En caso de choque frontal, el canil no tiene espacio para acelerar y golpear, ya que está contenido por la estructura del propio auto. El animal apenas siente el impacto.

Si querés la máxima seguridad técnica al viajar en auto con perro, el canil en el piso es la respuesta definitiva.

Evitando el desastre: Cómo prevenir mareos y vómitos

La seguridad física y legal está cubierta. Ahora, hablemos de la higiene y el confort. Nada arruina más un viaje en ruta que un perro vomitando en el tapizado a los 50 kilómetros de haber salido.

El mareo cinético afecta a los perros igual que a los humanos: el oído interno percibe movimiento, pero la vista no siempre lo procesa igual, generando náuseas.

La regla del ayuno previo

Si vas a salir a la ruta, la planificación alimenticia es clave. Los veterinarios recomiendan un ayuno de sólidos de entre 3 y 4 horas antes del viaje.

Esto no significa dejarlo sin agua (la hidratación es vital), pero sí evitar darle su ración de alimento balanceado justo antes de subir al auto. Si el estómago está vacío, las probabilidades de vómito se reducen drásticamente.

Si el viaje es muy largo (más de 6 horas), podés darle pequeñas porciones de comida liviana en las paradas, pero nunca una comida copiosa mientras el vehículo está en movimiento.

Ventilación y paradas técnicas

El estrés aumenta las náuseas. Un auto cerrado, con aire viciado o demasiado calor, es una receta para el desastre.

  1. Climatización: Mantené el auto fresco. Los perros no sudan como nosotros; regulan temperatura jadeando. Si el auto está caliente, el jadeo aumenta, tragan más aire y eso provoca vómitos.
  2. Ventanas: Podés bajar un poco la ventana para que entre aire nuevo, pero no dejes que saque la cabeza. A 80-100 km/h, una piedra pequeña, un insecto o partículas de polvo pueden causar lesiones oculares graves o úlceras de córnea.
  3. Paradas: La recomendación técnica es detenerse cada 2 horas. Bajá al perro (siempre con correa), dejá que camine un poco, que haga sus necesidades y que tome agua fresca. Esto «resetea» su sistema vestibular y reduce la ansiedad.

Conclusión

Viajar en auto con perro en Argentina no es un trámite menor. La legislación es clara respecto a la seguridad y la física no perdona errores.

Ya sea por evitar una multa costosa de la Policía Caminera o, más importante aún, por proteger la vida de ese integrante de la familia que viaja atrás, la improvisación no es una opción.

Si tenés un perro pequeño, recordá:

  1. Canil en el piso (detrás del asiento delantero) es la opción más segura.
  2. Si usás cinturón, siempre con pretal, nunca con collar.
  3. Nunca en el asiento delantero.
  4. Ayuno previo para evitar mareos.

Revisá tu equipamiento hoy mismo. Un cinturón certificado o una transportadora rígida cuestan mucho menos que una multa y valen infinitamente menos que la vida de tu mascota. ¡Buen viaje!

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